Cuando empiezas en el mundo del collage, una de las cosas que más cuesta es dar orden al caos. Tienes un montón de recortes, colores, texturas… y de pronto, no sabes por dónde empezar a colocarlos.
La composición es esa parte casi mágica (y a veces frustrante) en la que todo empieza a encajar. Aquí te comparto algunas técnicas básicas que te pueden ayudar a componer mejor tus piezas y disfrutar más del proceso:
1. Regla del tres o la “tríada mágica”
Divide tu espacio en tres partes, ya sea horizontal o verticalmente. Colocar los elementos principales en uno de esos tercios, en lugar de centrarlos, crea movimiento y equilibrio visual. Es simple, pero funciona muy bien.
2. Punto focal claro
Tu collage debe tener un lugar al que el ojo vaya primero. Puede ser una figura humana, una textura llamativa o incluso un vacío. Ese punto es el que guía al espectador por el resto de la composición.
3. Capas y profundidad
El collage tiene la ventaja de jugar en volumen, así que aprovéchalo. Superponer elementos no solo da interés, sino que crea una narrativa visual. Prueba colocar primero fondos suaves y luego elementos más definidos encima.
4. Repetición y ritmo
Usar un mismo elemento varias veces (un color, una forma, una textura) genera ritmo. Pero ojo, no se trata de repetir por repetir, sino de generar una melodía visual que acompañe tu historia.
5. Vacío también es collage
Dejar espacios “en blanco” o sin saturar ayuda a que tu pieza respire. No hace falta llenarlo todo. A veces, el silencio visual también comunica.
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Nos vemos entre recortes 🖇️
— Adriana





