Quiero contarte en este artículo cómo nació mi interés por el collage. Siempre lo comparto en mis charlas porque es una historia bastante divertida y, además, explica muy bien el statement de mi obra.
Al mismo tiempo, espero que al conocer un poco de mi trayectoria te animes a explorar tu propia forma de ver el collage, no solo como una técnica artística, sino como una herramienta para contar tu historia. Cada recorte y cada composición pueden convertirse en piezas de un relato personal que merece ser contado.
Los primeros encuentros con el collage
Todo empezó en París, en el año 2006, cuando trabajaba en una agencia de diseño editorial. Este trabajo me trajo muchas satisfacciones, no solo porque aprendí a hablar francés, sino también porque era un sueño hecho realidad: vivir y trabajar en París.
Sin embargo, la rutina era muy monótona. Cada día era igual al anterior, con diseños para revistas y algunas publicidades. Para aprovechar los momentos de aburrimiento, comencé a explorar tutoriales de Photoshop.
Estos tutoriales abrieron un nuevo camino para mí, despertando mis ganas de ilustrarlo todo. En ese momento, solo estaba jugando, pero así comenzó mi encuentro con el collage digital.
El momento de descubrimiento
El momento clave fue en verano, cuando la ausencia del sol me inspiró una gran historia, que puedes leer en profundidad en mi statement. Un día se me ocurrió pensar que cuando llueve tanto es porque alguien ha secuestrado al sol, y ¿quiénes podrían ser los responsables? Los fabricantes de sombrillas, por supuesto, los mayores beneficiados de su ausencia.

Ese día, en medio de mi historia fantasiosa, creé mi primer fotomontaje: «La teoría del complot». En él, imaginé una máquina que fabricaba sombrillas, pero en la escena aparece una niña que lucha por liberar a su padre, el sol. En su intento, se enreda en una de las sombrillas y luego sale disparada por los aires…
Ese día nací yo, la niña de la sombrilla. 😊
El collage comenzó como un hobby
Seguí haciendo fotomontajes y compartiéndolos en la red social del momento: MySpace. Luego regresé a Colombia y continué trabajando de forma privada, es decir, seguía haciendo mis ilustraciones y vendía algunos productos, pero todo como un pasatiempo.
En Colombia conocí al amor de mi vida y, como la niña de la sombrilla, lo seguí hasta España.
En España conocí a Susana Blasco y asistí a su taller de collage analógico en Zaragoza. Ella fue la responsable de que mi vida cambiara y diera un giro total, porque en unas horas aprendí a amar el papel, a recortar y a crear con las manos. Así comenzó mi verdadera pasión por el collage. Me uní a «Los Días Contados» y empecé a crear un collage diario. Ahora mismo tengo tantos collages que es difícil contarlos.

El collage pasó de ser un pasatiempo a convertirse en mi obsesión diaria, y eso marcó la diferencia.
Construcción de mi estilo propio
Durante todo este tiempo he buscado crear y forjar mi estilo propio. No es algo fácil, pero he aprendido a base de práctica constante y exploración. Cuando noto que caigo en lo mismo, experimento con nuevas combinaciones de imágenes, materiales y composiciones para salir de mi zona de confort.
Los elementos característicos de mi obra son el uso del color y mi fascinación por las revistas de los años 30 a 50, cuya textura vintage y paleta cromática aportan una atmósfera nostálgica y evocadora a mis collages. Además, suelo jugar con contrastes entre lo antiguo y lo contemporáneo para darles una identidad propia.
Me resulta más fácil construir alrededor de imágenes femeninas que masculinas, ya que encuentro en ellas una expresividad y narrativa que resuena profundamente con mi visión artística.
El collage como filosofía de vida
El collage se ha convertido en mi filosofía de vida. Ahora que ya no es solo un pasatiempo, concentro todos mis esfuerzos en mejorar constantemente, porque sé que aún hay mucho por aprender y explorar para alcanzar el nivel al que aspiro.
Ha sido un camino difícil como artista emigrante, y me ha tocado abrirme paso en solitario. Sin embargo, ha valido la pena, y espero seguir luchando por esta pasión que me mueve: el collage.
Para finalizar…
Cada uno de nosotros tiene su propia historia y su forma de contarla. Mi consejo es que no imites a tus referencias, sino que aprendas de ellas y, sobre todo, explores hasta encontrar tu propia voz en el collage.
Si quieres profundizar más en esta técnica y en cómo desarrollar tu propio estilo, te invito a conocer mis libros El ABC del Collage y 30 Collage Exercises. En ellos comparto mi experiencia, consejos prácticos y ejercicios diseñados para ayudarte a experimentar y mejorar en esta disciplina.
Recuerda que el collage, más que una técnica, es una forma de expresión. Cada recorte, cada composición, es una parte de tu historia. ¡Atrévete a contarla!





